Lugares en los que quizá te gustaría estar (XII): La Plaza de la Ciudad Vieja, Praga



No hay debate que se precie  en torno a cuáles son las ciudades más bellas del mundo que no tenga en cuenta a Praga. Casi todo es discutible en este mundo. Que Praga es uno de los rincones más deseados por cualquier turista, no lo es. El destino más codiciado de Centroeuropa, sobre todo por las parejas, es siempre un hervidero de visitantes, y da igual la época del año. Hay muchos rincones en los que perderse y hoy nos quedamos con uno de los más buscados, la Starometské námesti , o para entendernos, la Plaza de la Ciudad Vieja uno de esos lugares en los que puedes detenerte y girar sin parar de ver arte a tu alrededor. Todo esto puedes descubrir en esta sensacional plaza.








Lo primero que hay que decir es que visitar la Plaza de la Ciudad Vieja implica recorrer el centro de Praga y eso ya es un plus. Partir de la cercana estación de tren, de la popular y céntrica Plaza de Wenceslao o venir desde el otro lado del río Moldava cruzando por alguno de los puentes como el de Carlos IV, hace que ya vayamos predispuestos a pasar un muy buen rato. La arquitectura de estas callejuelas donde el tráfico no es un obstáculo nos sume en la historia de Praga, una ciudad con muchos siglos a sus espaldas. Además es habitual que en algunas de esas calles se organicen mercadillos al aire libre cuando el tiempo lo permite.


En nuestro caso la vía de entrada a la Plaza fue por lo que podríamos considerar el sur, a través de la calle Malé, con lo que caminas junto a la destacable fachada de la Dum U minuty o “Casa del minuto”, repleta de escenas de nobles de época. Aquí vivió Kafka durante siete años y aquí nacieron sus tres hermanas. En la foto de abajo es el edificio más a la derecha.


Si entramos por ahí lo primero que vamos a ver de frente son las dos imponentes torres de la icónica iglesia de Tyn, desde la que se domina toda la plaza. Esta edificación del siglo XIV es también conocida como la iglesia de Nuestra Señora en frente del Tyn. Al margen de que su interior encierra algunos elementos históricos para la ciudad de Praga, la estructura de sus torres, de más de 80 metros de altura, y en general de su fachada, se asocia perfectamente a la arquitectura checa que encontraremos en otros muchos monumentos de Praga. La iglesia es de estilo gótico.


Deslumbrados por la iglesia, puede que hayamos entrado demasiado rápido. Si hemos avanzado hasta el centro de la plaza bastará con darnos la vuelta por dónde hemos venido para divisar la torre del antiguo ayuntamiento o radnice. La torre es de más de 60 metros de altura y el edificio fue ayuntamiento hasta el siglo XVIII. Se puede subir a lo más alto para tener unas vistas espectaculares de la ciudad, aunque nosotros no lo hicimos. ¿Era el ayuntamiento simplemente una torre? Pues no. Aquí durante la segunda guerra mundial se ocultaba la resistencia, por lo que el edificio fue arrasado por los nazis. Al no reconstruirse sólo nos queda esto, que no es poco.


De la fachada de la torre llama la atención un lateral, el del lado sur, el mismo por el que hemos entrado. Allí está el popular Reloj astronómico de Praga, una obra de arte medieval que incluye cuadrante astronómico, calendario circular con los meses del año y un pequeño espectáculo, ya que cuando el reloj da las horas un mecanismo de relojería muestra las figuras de los doce apóstoles. Un auténtico imán de turistas. Siempre puede pasar que cuando lo visitéis esté en obras. Exacto; a nosotros nos pasó. Si os fijáis en la foto anterior en el lateral izquierdo de la torre hay un pequeño andamio con una lona azul. Pues ahí está el reloj. Nos tuvimos que conformar con los detalles del otro lateral, que tampoco está mal.


En el centro de la plaza, no tiene pérdida, está la estatua de Jan Hus, o Pomník mistra Jana Husa. Es un tremendo grupo escultural hecho en bronce que tiene ya más de un siglo de historia. Jan Hus fue un reformador religioso quemado vivo por sus creencias. Su monumento se inauguró el 16 de julio de 1915 coincidiendo con el 500 aniversario de su muerte. Como podréis ver el tamaño de la estatua no es precisamente pequeño.


En otro de los laterales surge la Iglesia de San Nicolás, como ajena a lo que sucede en el resto de la plaza. Es otro edificio gótico, aunque este bastante diferente a los anteriores. Sus orígenes datan del siglo XVIII.


Podemos citar también la Galería Nacional de Praga, un edificio rococó lleno de vida que se ubica en el Palacio Kinsky. Está al lado de la iglesia de Tyn, apenas separados por una estrecha calle. En la foto que te dejamos más abajo es el edificio de la derecha y podemos apreciar lo bien que encaja con el resto de fachadas de la plaza.


Sitios que ver en esta plaza hay muchos, aunque quizá lo mejor sea observar la armonía en las construcciones. La plaza está muy viva. Tiene numerosos cafés y se utiliza como lugar de reunión para muchas cosas. Cuentan que en navidad el ambiente es incluso más especial. Y a ti, ¿qué te parece? Recuerda que como siempre puedes pinchar en cada foto para verla más grande y abajo te dejamos algunos enlaces que pueden ser de utilidad.






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